La magia de una buena historia.

15.3.2018

"Mientras te quede una buena historia que contar, hay esperanza" Es una frase de una de mis películas favoritas 'La Leyenda del Pianista en el Océano' que te recomiendo muy mucho! Y una frase de la que sacar conclusiones y aprendizajes  que podemos aplicarnos a nuestro día día, y al de nuestras marcas. 

 

 

 

En el año 2014, llegó con fuerza un concepto que resonaba a bombo y platillo en cualquier foro de marketers y publicitarios. El Storytelling vino para quedarse. 

 

¿Qué es el Storytelling? 

Puedes encontrar mil definiciones en la red, pero a continuación te dejo una que lo resume y creo, simplifica: el arte de contar historias. La capacidad de construir un relato que emocione y transmita al espectador una experiencia y unos valores, con el objetivo de que se sienta identificado y lo recuerde. 

 

Aunque al mundo del marketing llegó oficialmente en el año 2014, la humanidad ha contado historias desde antes de la aparición de la escritura, con el fin de entretener, mantener la cultura, inculcar un sistema de valores o educar. Desde los relatos que contaban nuestros ancestros mediante el arte rupestre, las historias escritas y novelas, hasta las grandes historias audiovisuales del cine y televisión... ¡está comprobado que somos unos cuentistas y que las historias forman parte de nuestra vida!

 

El Storytelling de tu marca. 

Todos tenemos una historia que contar, y es especialmente valiosa cuando se basa en nuestra experiencia vital y en nuestros aprendizajes. ¡Y tu marca, esa personita que estás construyendo, formando y alimentando cada día, también! Recuerda que para que sus públicos empaticen con ella deben conocerla. Y es donde debemos dar un paso más sobre los valores y la personalidad que hemos definido previamente. Tenemos que construir la historia. Para ello te dejo una lista de ingredientes que no pueden faltar en el storytelling de tu marca: 

 

  • Realidad: basa la historia en hechos reales. Esto ayudará a que los públicos conecten más directamente con ella, empaticen y, por supuesto, se la crean. No hay nada peor que una historia de laboratorio: de plástico y artificial. Profundiza en los valores de la marca y en el por qué de su creación, en su misión, en su visión... en todo lo bueno que puede aportar al mundo y cómo lo hará.

 

  • Emoción: piel de gallina, ojos lagrimosos, escalofríos... intenta que tu historia cause estos efectos en los espectadores. Cuando algo o alguien nos emociona lo recordamos siempre, volvemos a él, forma parte de nosotros mismos. Si añades a tu historia una buena dosis de emoción, conseguirás que tu marca sea recordada. 

 

  • Personas: de personas para personas, recuerda. Tus públicos son personas que temen, aman, se equivocan y se ríen. Conectarás mucho más con ellos si no te olvidas de incluir a personas como protagonistas de tu historia. Ocurre algo similar a cuando nos enamoramos: inconscientemente imitamos los gestos y movimientos del otro. Si él tiene frío tu sientes frío, si ella se ríe, tu te partes de risa. Si las protagonistas de la historia de tu marca, superaron adversidades y cumplieron su sueño... el espectador recibirá esa inspiración. 

 

  • Narrativa: Introducción, Nudo, Desenlace. Aunque la narrativa ya ha evolucionado mucho, y existen muchas estructuras narrativas alucinantes, si no eres un Joyce, te recomiendo que tomes esta estructura como base. El conocimiento humano se basa en historias, ya que éstas se asemejan al pensamiento humano: las personas pensamos en estructuras narrativas y a menudo recordamos datos bajo la forma de una narración. ¡Intenta que tu historia se comprenda y entienda claramente!

 

¿Dónde está la magia? 

La magia surge cuando somos capaces de construir esa historia que emocione, impacte y permita a los espectadores sentirse identificados. El cerebro humano actúa de un modo más activo ante una historia o narración que ante cifras, datos y estadísticas. Cuando estamos recibiendo este tipo de información tan racional, solo se activan las partes de nuestro cerebro dedicadas al lenguaje, pero cuando escuchamos o leemos una historia, se activan las partes de nuestro cerebro que usaríamos si estuviéramos viviendo en primera persona la situación o experiencia que estamos leyendo. ¡Tachán! 

 

¿Y por qué es tan bueno?

Porque sin duda te ayudará a fidelizar a los públicos objetivo de tu marca. Les emocionarás con una historia que recordarán, con la que empatizarán y se sentirán identificados. De un modo u otro, formarás parte de sus vidas.  

 

¿Te he convencido? ¿Vas a ponerte a ello? #GO !!

 

 

 

 

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