POSICIONAMIENTO #INPROGRESS

8.1.2018

En el año 1969, Al Ries y Jack Trut, publicitarios de profesión, acuñaron el término: posicionamiento. Haciendo referencia al espacio que una marca ocupa en la mente del consumidor. 

 

Ries y Trut hablaban de la importancia de ubicar un producto o servicio en la mente del consumidor, vinculándolo a un atributo o atributos diferenciales, con el objetivo de que las marcas se diferenciasen y así, acelerar el proceso de decisión de compra del consumidor.  De modo que el posicionamiento es algo que sucede en la mente del consumidor, y lo que podemos hacer como gestores de nuestra marca es trabajar en el enfoque deseado y en llegar a alcanzar el posicionamiento objetivo.

 

En castellano, por favor. 

Si queremos que nuestro consumidor asocie a nuestra marca con el atributo <LIBERTAD> todas las acciones comunicativas que desarrollemos deben transmitir dicho valor. Dicho de otro modo, si queremos que nuestra marca sea percibida por el valor diferencial de <MODERNIDAD> debemos preocuparnos por estar al día, compartir contenido novedoso y en tendencia, y evitar todo tipo de contenido antiguo, refrito o muy recurrente; y todas nuestras campañas o acciones deben tomar como premisa principal dicho valor y ser modernas, en sí mismas.

 

Seremos lo que queremos ser en la mente del consumidor, si actuamos y nos comportamos como tal.

Para ello, es indispensable estudiar nuestro producto o servicio e identificar los atributos diferenciales; y analizar la competencia y los atributos reforzados por la misma para obtener pistas sobre los posicionamientos utilizados en el sector.

 

Cuando realizamos una estrategia de posicionamiento entramos en la batalla por la mente del consumidor. Toda nuestra competencia trabaja y destina esfuerzos a ocupar un espacio a través sus atributos diferenciales. Si queremos tener éxito en nuestra estrategia, buscaremos el atributo más diferencial, relevante, y más distintivo en nuestro sector. 

 

Las tres partes del todo. 

Consumidor, Competencia, Nosotros. El trinomio implicado en toda estrategia de comunicación y especialmente cuando desarrollamos una estrategia de posicionamiento. La selección del posicionamiento afecta a las tres partes del todo.

 

Consumidor: estudia las principales motivaciones de compra de tu consumidor, ¿cuáles son las razones por las que compra tu producto o el de la competencia? ¿Qué necesidades satisface? Analiza y descubre cuál es el valor más relevante para tu consumidor.

 

Competencia: analiza los atributos diferenciales de tu competencia, y el modo en el que trabajan y refuerzan su posicionamiento. ¿Qué tipos de acciones realizan? ¿El consumidor percibe el posicionamiento? 

 

Nosotros: disecciona tu producto, estudia todos sus atributos, detecta diferencias frente a tu competencia y valores relevantes. Compáralo con la información que tienes del consumidor y de la competencia, y toma decisiones. Quédate con el posicionamiento más diferenciador y relevante, y desarrolla la estrategia que te permita transmitirlo del modo más eficiente a tus públicos. 

 

 

Paciencia, joven Padawan. 

Y constancia.

Las dos madres de las ciencias sociales. Desarrolla un Plan de Acción que te permita transmitir, día a día tu posicionamiento. Asegúrate de que incluyes acciones variadas y complementarias que te permitan llegar a tus distintos públicos por las vías más adecuadas. Y sobre todo, recuerda que estás esculpiendo una imagen en la mente de los consumidores, lo cual requiere tiempo, coherencia en las acciones, paciencia y constancia. 

 

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